LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario

nº ondojan | nº 108 | jun 2013
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Texto: JOSEMA AZPEITIA. Fotografía: RITXAR TOLOSA

De unas semanas a esta parte, todos los clientes del restaurante La Muralla están siendo informados, tras acomodarse en sus asientos, de la existencia de un nuevo menú degustación, el “Menú especial Bicentenario de La Muralla”. Es la propia Mª Eugenia Bozal, gerente, propietaria y encargada de sala del restaurante quien se ocupa de dar a conocer el menú del bicentenario y aclarar que no se trata del aniversario del local, que en septiembre cumplirá 13 años, sino el homenaje que La Muralla realiza al bicentenario del incendio del 31 de julio de 1813, que este año se refleja en multitud de actividades culturales y festivas. Hay que tener en cuenta que durante los días que tuvo lugar el incendio y el asedio de Donostia, la muralla defensiva que rodeaba la ciudad y, en concreto, la famosa “brecha” que se abrió en la misma, tuvo una importancia primordial en el devenir de los acontecimientos, y el restaurante “La Muralla” debe su nombre a que se encuentra situado exactamente en el lugar en que se encontraba la muralla original.

Este menú consta de un aperitivo, dos entrantes, un principal a elegir, un postre a elegir, café y vino  de Denominación de Origen al competitivo precio de 28 euros + IVA, situándose a caballo entre las otras dos opciones de la carta, el menú del día (23 euros) y el menú degustación (35 euros). El menú será servido hasta fin de año todos los días con la excepción de los sábados.

Mª Eugenia se muestra especialmente orgullosa del menú, cuya relación calidad-precio es verdaderamente remarcable. “En la época en la que estamos, hay que dar chollos” afirma, para subrayar nuestra impresión. En cualquier caso, podemos afirmar que la oferta completa de La Muralla es un chollo, puesto que la calidad ofrecida supera con creces a lo que podríamos esperar por el precio demandado.

Igualmente de orgullosa se muestra esta dinámica hostelera de su equipo de cocina formado por 5 personas y en el que, asegura, “no hay una jerarquía, y cada uno se ocupa de su labor concreta.” En el equipo destaca por su veteranía el mexicano Juan Antonio Nieto, formado en la escuela Irizar y especializado en postres tras una estancia de 6 meses con Paco Torreblanca. También hay que mencionar al responsable del equipo, Gonzalo Torres, un granadino con una mano especial para las sopas frías y los gazpachos, como pudimos comprobar al degustar el exquisito gazpacho de sandía que se sirvió el día de nuestra visita (fotografía inferior). Y, como no, aunque su base de operaciones es el restaurante La Fábrica, en La Muralla está muy presente Iñigo Bozal, hermano de Mª Eugenia y fundador del restaurante, que actualmente ejerce como asesor gastronómico del mismo.

Sin duda, estamos ante un gran equipo y un gran menú para celebrar una gran efemérides. ¡Qué grande es La Muralla!


LA MURALLA
Enbeltran, 3 (Parte Vieja)
Tf.: 943 43 35 08 - DONOSTIA

www.restaurantelamuralla.com



LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario

NUESTRA DEGUSTACIÓN: un menú divertido, colorista y variado, ideal para compartir

El Menú especial Bicentenario de La Muralla es todo un alarde de buen gusto que resulta ideal para compartir ya que consta, tanto en el plato principal como en el postre, de dos opciones a elegir. Si nos ponemos de acuerdo con nuestro compañero de mesa, podremos degustar todos los platos.

En conjunto, el Menú especial Bicentenario agradará y sorprenderá a todos los paladares, y aquellos que no puedan disfrutar del mismo por motivos de fuerza mayor podrán optar por los menús para celiacos o para vegetarianos, un tema cada vez más trabajado y cuidado en este establecimiento.

  • 1.- Ensalada de antxoas marinadas con tapenade de aceituna negra y vinagreta de soja:

    Aunque cuenta con una base de atún, todo el protagonismo de este entrante se lo llevan las ricas antxoas, marinadas en el propio restaurante. El acompañamiento de mermelada de pimiento morrón le aporta un toque dulce que casa a la perfección con el plato.

  • LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario
    1.- Ensalada de antxoas marinadas con tapenade de aceituna negra y vinagreta de soja: Aunque cuenta con una base de atún, todo el protagonismo de este entrante se lo llevan las ricas antxoas, marinadas en el propio restaurante. El acompañamiento de mermelada de pimiento morrón le aporta un toque dulce que casa a la perfección con el plato.
  • 2.- Ravioli de setas y hongos con crema de foie y salsa de Pedro Ximénez:

    El segundo entrante del menú es uno de los platos más aclamados de la carta de La Muralla. Sabroso, equilibrado y de considerable tamaño, este ravioli nos prepara el paladar para atacar al plato principal.

  • LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario
    2.- Ravioli de setas y hongos con crema de foie y salsa de Pedro Ximénez: El segundo entrante del menú es uno de los platos más aclamados de la carta de La Muralla. Sabroso, equilibrado y de considerable tamaño, este ravioli nos prepara el paladar para atacar al plato principal.
  • 3.- Ajoarriero con crema de pil-pil y langostino asado:

    Este plato de alma navarra se acompaña de un exquisito pil-pil de bacalao con textura de mahonesa elaborado con ajos confitados que aporta un gran sabor al conjunto. Igualmente exquisita resulta la piel del bacalao, crujiente, presentada coronando este plato, que podríamos comer a cucharadas sin cansarnos.

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    3.- Ajoarriero con crema de pil-pil y langostino asado: Este plato de alma navarra se acompaña de un exquisito pil-pil de bacalao con textura de mahonesa elaborado con ajos confitados que aporta un gran sabor al conjunto. Igualmente exquisita resulta la piel del bacalao, crujiente, presentada coronando este plato, que podríamos comer a cucharadas sin cansarnos.
  • 4.- Carrillera de buey confitada con cema de patata trufada y verduras caramelizadas:

    Un plato perfecto, tanto en textura como en sabor, servido con una salsa densa y suculenta que nos recuerda a los platos de caza. El aporte dulce de la zanahoria caramelizada aumenta aun más esa sensación.

  • LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario
    4.- Carrillera de buey confitada con cema de patata trufada y verduras caramelizadas: Un plato perfecto, tanto en textura como en sabor, servido con una salsa densa y suculenta que nos recuerda a los platos de caza. El aporte dulce de la zanahoria caramelizada aumenta aun más esa sensación.
  • 5.- Semifrío de queso con tierra de pistacho y su helado:

    Con una textura entre el flan y el pudding y acompañado de un rico helado casero de galleta, este postre maravillará a los amantes del dulce sin empalagar al resto. Sencillamente exquisito.

  • LA MURALLA: Un gran menú para el bicentenario
    5.- Semifrío de queso con tierra de pistacho y su helado: Con una textura entre el flan y el pudding y acompañado de un rico helado casero de galleta, este postre maravillará a los amantes del dulce sin empalagar al resto. Sencillamente exquisito.
  • 6.- Compacto de chocolate y maracuyá con espuma de café:

    Al igual que el postre anterior, este compacto no empalaga al combinar el dulzor del chocolate con el toque ácido que le aporta el maracuyá y el gusto del café, que se alían para ofrecernos un sabor que nos recuerda a la moka.No habíamos probado en ningún otro sitio los espárragos de esta manera. Los normales son cocidos y servidos con una vinagreta como en otros restaurantes, pero los pequeños se fríen enteros, con piel y todo, resultando un bocado extraordinario que guarda todo el sabor del espárrago en su estado más puro, incluido un ligero amargor que tal vez no agrade a todo el mundo pero que resulta exquisito si nos habituamos a él.

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    6.- Compacto de chocolate y maracuyá con espuma de café: Al igual que el postre anterior, este compacto no empalaga al combinar el dulzor del chocolate con el toque ácido que le aporta el maracuyá y el gusto del café, que se alían para ofrecernos un sabor que nos recuerda a la moka.No habíamos probado en ningún otro sitio los espárragos de esta manera. Los normales son cocidos y servidos con una vinagreta como en otros restaurantes, pero los pequeños se fríen enteros, con piel y todo, resultando un bocado extraordinario que guarda todo el sabor del espárrago en su estado más puro, incluido un ligero amargor que tal vez no agrade a todo el mundo pero que resulta exquisito si nos habituamos a él.