ORENDAINGO OSTATUA: El sabor de la sencillez

nº ondojan | nº 117 | abr 2014
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Texto: JOSEMA AZPEITIA. Fotografía: RITXAR TOLOSA

Vayamos por donde vayamos a Orendain, el trayecto nos dejará maravillados. Tanto si subimos desde Alegia por la pequeña carretera que parte junto al río Oria y serpentea hasta Orendain, como si llegamos del Goierri tras haber atravesado Zaldibia y Abaltzisketa, las vistas del Txindoki y la cordillera de Aralar nos dejarán sin habla. Orendain se halla enclavado en un altiplano precioso y su núcleo urbano es pequeño, coqueto y sencillo. Eso sí, también nos alucinará, al pasar la Iglesia, la vista de la fachada neoclásica del Ayuntamiento, un elegante edificio que parece fuera de lugar en un pueblo formado mayoritariamente por villas, chalets y caseríos.

Es en los bajos de este edificio donde se encuentra el Ostatu local, regentado desde 1994 por el alegitarra Paulo Garaialde y su mujer, Enkarni Garmendia. Cuando se hizo con sus riendas, hacía 5 años que había cerrado sus puertas el último bar de Orendain y Paulo, que contaba entonces 41 años, se puso manos a la obra para dotar a los vecinos de su pueblo adoptivo de un punto de encuentro.

20 años después, este hostelero está satisfecho. Han conseguido una clientela fiel que acude a su restaurante y repite, contentos con la oferta y el precio del mismo. “Nuestra cocina se basa en el producto de aquí. El cordero, los pollos, el queso, los huevos, la verdura, los mondejus... todo lo que podemos lo compramos en los caseríos de los alrededores y lo vendemos a buen precio. Podemos hacerlo, porque somos nosotros los que trabajamos y pasamos aquí las horas que haga falta” nos comenta Paulo que, efectivamente, sólo cuenta con la ayuda de Amelia, una rumana residente en Orendain que habla perfectamente en euskera.

En Orendaingo Ostatua encontraremos todos los días un exquisito menú del día en el que no faltan las ensaladas ni los potajes caseros. “Los jueves siempre servimos alubias y conejo con tomate y pimientos, y hay gente que sube exclusivamente a comer eso”. Los fines de semana, no hay menú, aunque como nos asegura Paulo, “no hay menú porque comer a la carta cuesta entre 20 y 25 euros, aunque pidamos cordero asado, así que la carta de este restaurante es más barata que el menú de fin de semana de muchos otros”.

Orendaingo Ostatua cuenta con un bar que abre todos los días a las 10:45, un precioso comedor con fuego bajo, y desde hace un año, una terraza cubierta con televisión y calefacción que ha aumentado las posibilidades del local. “No queríamos aumentar la capacidad, sino dar un servicio más a los clientes. Así pueden comer al aire libre, y el que tiene niños puede vigilarles mientras estos juegan en los columpios que hay al lado”.

Sin duda, son muchos los alicientes de este restaurante al que merece la pena acercarse si queremos conocer un lugar sencillo y auténtico.

 

ORENDAINGO OSTATUA

Errosario Plaza. ORENDAIN
Tf: 943 65 30 48
Cierra: Miércoles


ORENDAINGO OSTATUA: El sabor de la sencillez

NUESTRA DEGUSTACIÓN: COCINA CASERA SIN ARTIFICIOS ELABORADA CON PRODUCTOS LOCALES

 

Paulo Garaialde se encarga de acomodar a su clientela y tomarles la comanda a la vieja usanza, sin carta, recitando casi de memoria la oferta culinaria del día, ayudado simplemente de una pequeña libreta. El trato es cercano y agradable y hace que uno se sienta como en casa.

 

  • 1.- Fritos variados: 

    A pesar de no ser de elaboración casera, los fritos son uno de los entrantes más exitosos de este restaurante. Calentitos y crujientes, resultan un tentador inicio tanto para los grandes como para los txikis.

  • ORENDAINGO OSTATUA: El sabor de la sencillez
    1.- Fritos variados: A pesar de no ser de elaboración casera, los fritos son uno de los entrantes más exitosos de este restaurante. Calentitos y crujientes, resultan un tentador inicio tanto para los grandes como para los txikis.
  • 2.- Tortilla de pikatxa: 

    La tradicional tortilla elaborada con la sangre de cordero es un plato que cada vez se encuentra en menos sitios. Por eso es un placer poder degustarlo en temporada en lugares como éste. Acompañada sencillamente de cebolla pochada, resulta un plato sabroso y contundente.

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    2.- Tortilla de pikatxa: La tradicional tortilla elaborada con la sangre de cordero es un plato que cada vez se encuentra en menos sitios. Por eso es un placer poder degustarlo en temporada en lugares como éste. Acompañada sencillamente de cebolla pochada, resulta un plato sabroso y contundente.

  • 3.- Pollo de caserío asado:
     

    Uno de los platos más demandados por la clientela. Los pollos son de total confianza, criados a escasos metros, en Zaragoza Baserria, el caserío de la mujer de Paulo, Enkarni Garmendia. Se sirve asado en su punto acompañado simplemente de unas patatas fritas. Un plato sano, bueno... y barato!

     

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    3.- Pollo de caserío asado: Uno de los platos más demandados por la clientela. Los pollos son de total confianza, criados a escasos metros, en Zaragoza Baserria, el caserío de la mujer de Paulo, Enkarni Garmendia. Se sirve asado en su punto acompañado simplemente de unas patatas fritas. Un plato sano, bueno... y barato!
  • 4.- Cordero asado: 

    Al igual que el pollo, el cordero que se sirve en este restaurante también ha sido criado en Orendain, concretamente en el caserío Zelaieta. Es un auténtico placer, en estos tiempos en que casi todos los restaurantes han abandonado la técnica del asado para ofrecer el cordero hecho a baja temperatura, el encontrarse con establecimientos como éste en el que se asa como siempre y se sirve a la mesa en una bandeja, crujiente y jugoso. Un plato de 10 que justifica en sí mismo la visita a este restaurante.

     

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    4.- Cordero asado: Al igual que el pollo, el cordero que se sirve en este restaurante también ha sido criado en Orendain, concretamente en el caserío Zelaieta. Es un auténtico placer, en estos tiempos en que casi todos los restaurantes han abandonado la técnica del asado para ofrecer el cordero hecho a baja temperatura, el encontrarse con establecimientos como éste en el que se asa como siempre y se sirve a la mesa en una bandeja, crujiente y jugoso. Un plato de 10 que justifica en sí mismo la visita a este restaurante.
  • 5.- Queso de Zelaieta: 

    Paulo cuenta con diferentes tipos de quesos, aprovisionados, al igual que el cordero, por el caserío Zelaieta: Tuvimos la oportunidad de probar dos de ellos: un queso nuevo elaborado en febrero, sabroso y cremoso, y un segundo queso elaborado en la sierra de Aralar en julio del año pasado, durante los meses en los que el rebaño se traslada a las alturas para aprovechar los pastos. Este segundo queso es un prodigio de sabor e intensidad, recio y potente. Paulo nos confiesa, además, que a veces también sirve un excelente queso de 3 años, aunque nos quedamos con las ganas.

     

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    5.- Queso de Zelaieta: Paulo cuenta con diferentes tipos de quesos, aprovisionados, al igual que el cordero, por el caserío Zelaieta: Tuvimos la oportunidad de probar dos de ellos: un queso nuevo elaborado en febrero, sabroso y cremoso, y un segundo queso elaborado en la sierra de Aralar en julio del año pasado, durante los meses en los que el rebaño se traslada a las alturas para aprovechar los pastos. Este segundo queso es un prodigio de sabor e intensidad, recio y potente. Paulo nos confiesa, además, que a veces también sirve un excelente queso de 3 años, aunque nos quedamos con las ganas.
  • 6.- Arroz con leche: 

    En un establecimiento como éste, los postres son, como no, caseros. Nos decantamos por el arroz con leche, denso, de los que se pegan a los dientes como es debido, cocido con su hermoso tronquito de canela. Una excelente manera de coronar uan buena comida.

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    6.- Arroz con leche: En un establecimiento como éste, los postres son, como no, caseros. Nos decantamos por el arroz con leche, denso, de los que se pegan a los dientes como es debido, cocido con su hermoso tronquito de canela. Una excelente manera de coronar uan buena comida.