Domingo, 14 Julio 2024

ECHARLE HUEVOS A LA VIDA... Y A LA TORTILLA

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“Hay que echarle huevos a la vida... y hay que echarle huevos a la tortilla de patatas”. Con estas palabras terminó Rafael García Santos el discurso de agradecimiento que pronunció en un Auditorio Kursaal a media asta cuando recibió el premio de periodismo Pau Alborna i Torràs en el marco de un Congreso, San Sebastián Gastronomika, que ha vendido esta edición como su número 25 cuando realmente son 15 las ediciones que lleva celebrándose. 

El genial crítico gastronómico, cuya elección para dicho premio debe entenderse como todo un acto de desagravio, tal vez decepcionó a los que esperaban un discurso más duro e incisivo, pero la verdad es que supo guardar las formas, ser inesperadamente agradecido y elegante y, además, demostró mantener bien engrasada su inteligencia pues utilizó la oportunidad que se le brindó para lanzar desde su atril toda una conferencia en defensa del proyecto que lleva a cabo desde hace unos años protagonizando una revolución en el mundo de la tortilla de patatas comparable, según él, a la que en su día llevó a cabo en el ámbito de la mal llamada “alta cocina”.

A pesar de que en el palacio donostiarra García Santos se puso la gorra de la templanza y la cordialidad, el santanderino (y donostiarra de adopción) sigue siendo un provocador nato como lo demostró en otro de los foros que supo aprovechar con motivo de la concesión del premio: la entrevista que le hizo el diario El País y que fue publicada en la contraportada del mismo el día del inicio del congreso. El  bueno de Rafael no dejó títere con cabeza en la misma, desmitificó la actual cocina de vanguardia y levantó no pocas ampollas como han demostrado varios artículos y comentarios en redes publicados los días posteriores. 

“Ladran, luego cabalgamos” decía Don Quijote al atravesar La Mancha. El actual poseedor del premio Pau Alborna demuestra, a sus 69 años, mantener viva la llama de la verdadera misión del periodismo y la libertad de expresión: vigilar y molestar al poder establecido, sea éste político o gastronómico.

 

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ESTUPIDO CONCIENZUDO


JOSEMA AZPEITIA
Coordinador de Ondojan.com