Miércoles, 19 Junio 2024

EL EFECTO NEGATIVO DE LAS DIETAS RESTRICTIVAS

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El fin del verano trae los nuevos objetivos del año. Y desde que somos una sociedad con la nevera y los supermercados llenos de comida, bajar de peso es un clásico de la lista de deseos. Hace ya tiempo que somos conscientes que unos buenos hábitos son los que nos traerán un peso óptimo. Pero sigue habiendo una pequeña parte de la sociedad que sigue buscando en las dietas restrictivas, su manera de quitarse los kilos de sobra. Y no es una buena idea.

Te cuento qué pasa en nuestro cuerpo cuando aumentamos de peso:

Nuestro cuerpo está diseñado para almacenar energía (en forma de grasa). Debido a las épocas de hambruna que hemos sufrido cómo civilización, tenemos un fenotipo ahorrador. Y las células encargadas de almacenar esta grasa son los adipocitos. Los adipocitos van aumentando su tamaño a medida que reciben más grasa. Pero llega un momento en que el adipocito no puede crecer más y se divide, creando otro adipocito para seguir almacenando grasa y así seguir creciendo en tamaño y dividiéndose de forma indefinida.

Cuando decidimos bajar de peso, podemos perder la grasa que contienen los adipocitos, pero no disminuirá el número de adipocitos nuevos que se hayan creado.

Por esto las personas que han aumentado mucho de peso y/o bajado de peso varias veces tienen una mayor dificultad para perder peso, pues su capacidad de almacenamiento de grasa es mayor, al tener más adipocitos.

Cuando hacemos una dieta restrictiva, nuestro sistema ahorrador se pone en marcha, disminuyendo el metabolismo para gastar lo menos posible y exprimiendo al máximo lo que le damos de comer para obtener energía suficiente.

Una vez bajado los kilos deseados, tras una dieta restrictiva con la que hemos pasado hambre, ¿qué le pasa a nuestro cuerpo? 

En general, volvemos a comer las raciones que comíamos antes de la dieta, pero como nuestro metabolismo se ha ralentizado por el efecto ahorrador, gasta menos que antes de empezar la dieta. Igual que uno más uno es dos, en este caso la probabilidad de aumentar de peso será muy alta. Se genera el efecto llamado rebote.

Otro efecto es a nivel emocional. Tras una bajada rápida de peso, hay posibles atracones o ansia de comer. Comemos más de lo que quisiéramos generando sentimiento de culpabilidad, frustración y malestar. Desencadenando más atracones o bien iniciar de nuevo un ciclo de restricción. Este ciclo produce unos altibajos en el peso que, a medio y largo plazo, van a dificultar cada vez más la pérdida de peso.

La clave del éxito para bajar de peso, manteniendo la salud tanto física como emocional, está en crear hábitos saludables que se puedan mantener en el tiempo.

Asi que ya sabes anota en la lista de deseos para este año, cambiar la palabra dieta de tu vocabulario por hábitos saludables.

 

   
DIETÉTICA
y alimentación

 

Carolina Rïn
Dietista Colegiada nº 1887