Lunes, 27 Mayo 2024

SAN SEBASTIAN GASTRONOMIKA 2016. NO DA MÁS DE SÍ

SAN SEBASTIAN GASTRONOMIKA 2016. NO DA MÁS DE SÍ Imagen 1

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OPINIÓN 

 

 

JOSÉ MANUEL PÉREZ-REY

Periodista gastronómico
www.territoriogastronomico.com

 

 

SAN SEBASTIAN GASTRONOMIKA 2016.

NO DA MÁS DE SÍ

 

Podría haber sido peor. Sí; podría haber sido peor. Lo cierto es que San Sebastián Gastronomika sufre una hemorragia de desprestigio muy importante desde hace unas cuentas ediciones (¿tres?, ¿cuatro?) y nadie de los que tendría que hacerlo parece saber, o no quiere saber, o le da igual todo, parar semejante sangría.

No vamos a entrar aquí en si San Sebastián Gastronomika ha sido o no un fracaso, eso es una cuestión que cada participante tiene que valorar por si mismo. Aquí nos vamos a limitar, en lo posible, a realizar una descripción ontológica de la visto y vivido durante los cuatro días de esta cita con la gastronomía mundial.  

Una previa: uno de los problemas conceptuales, por así decir, que tiene este congreso es el de las palabras muy esdrújulas, que decía un colega, (“somos los mejores”, “marcamos tendencia”,…). Son esas palabras mayestáticas las que hunden este congreso, porque después nada de lo que se vive responde a eso que han vendido sus organizadores. Igual se trata de ser menos poetas eternos y ser más vulgarmente prosaicos, más de andar por casa. Igual.

No deja de ser paradójico que cuando se habla con los cocineros, o se lee lo que dicen, una de sus palabras fetiche es humildad, y esto es justo lo que le falta a este congreso lleno de soberbia y arrogancia (recuerden: “somos los mejores”).  

Y después está el coro. Si en vez de ser un coro de palmeros (algún día alguien en algún lugar cuantificara el daño que crónicas llenas de incienso, repletas de azúcar hasta la diabetes, le han hecho a este congreso)  fuesen un coro de tragedia griega, ya saben aquel que advertía al héroe del mal que se le avecinaba, acaso mejor nos iría a todos.  Acaso. 

Hay una tentación muy humana de enmascarar las mediocridades, y por supuesto los fracasos, tras las (grandes y pequeñas) cifras. Porque siempre hay un número que nos salva (aunque esto parezca sacado de la numerología…).  Asi San Sebastián Gastronomika 2016. 

Las cifras, aportadas la organización son; 1.526 congresistas, Nacionalidades participantes: 45, Expositores: 150, Personas trabajando: 410, Visitantes feria: 13.071, Periodistas acreditados: 420, Presencia de escuelas y formación: 700 alumnos, 11.000 tweets, 7,6 millones de alcance en Twitter, 527.712 personas de alcance en Facebook, 73.349 interacciones. Bestia ¿eh?. ¡Qué éxito!!. Y después está la cruda realidad. 

Si otros años todo podía quedar más o menos enmascarado o disimulado, en esta edición se han quitado las caretas y se ha podido comprobar que San Sebastián Gastronomika 2016 es un chiringuito, pagado en buena medida con dinero público, de media docena de cocineros vascos y catalanes. Todo lo demás es cháchara y palabrería. 

Hay un detalle, importante, que habla mal de la organización de este congreso y que pone de manifiesto el escaso o nulo valor que le dan a lo que dicen defender. No se debiera, porque poder está claro que se puede, colocar a primera hora de la mañana, a los invitados que han traído de Sudáfrica, Australia o Japón y poner en las mejores horas a los cocineros vascos y catalanes. Y para que cuenten ¿qué?, pues más de lo mismo, que nos enseñen sus, ya banales, recetas para la temporada otoño-invierno.

Lo siento pero tengo que escribir que no tienen nada nuevo ni importante que contar. Que ya no dan más de sí. En otras palabras: necesitan un largo descanso para cargar pilas y volver con ideas, si no nuevas, cosa ésta muy difícil, sí al menos renovadas. Ya les vale. Se acabó. Fin.    

Nuevos y viejos cocineros

A ver; los Arzak, Subijana, Aduriz, Berasategui, Ruscalleda, Roca y compañía, son personas amables, educadas, encantadoras y grandes y enormes profesionales. Nadie discute esto, ¡hasta aquí se podía llegar!; pero como dijo hace muchos años un viejo filósofo; “uno tiene, con suerte, una idea propia en esta vida y nada más”. Ellos tuvieron una idea propia, o se acercaron a ella, y ya está. Y hay que reconocer que la han sabido rentabilizar de una manera envidiable. Nunca antes con tan poca cosa se hizo tanto. 

En este orden de cuestiones; ya les vale con el ninguneo hacia los cocineros vascos que no pertenecen al ‘gotha’ del congreso. Si el año pasado les condenaron a una ponencia todos juntos a las diez de la mañana, este año les han dejado cocinar la cena de gala del primer día. Y nada más. No sé si eso se debe al miedo, a la envidia (¿?), a que saben que la gastronomía donostiarra es un zombi o que el futuro es tan brillante que necesitan gafas de sol para verlo. No sé.

Lo de las charlas en la sección Alta empiezan a ser ya de traca, como ya no cocinan, en general y salvo excepciones, en el escenario se traen sus bonitos (más o menos) videos, y listo. Y algunos han pagado una pasta por ver esos vídeos que en cualquier canal de televisión dedicado a la cocina se los pueden encontrar más y mejores. ¡Y gratis! 

Y después va y me dice un expositor que algunos de los participantes en Alta han dado la misma, o muy parecida, conferencia en Madrid Fusión. De traca.

Verán; los programas de cocina de la televisión son todos el mismo programa; cambian el presentador y el decorado, pero todos acaban siendo el mismo programa. Sólo Heston Blumenthal y Gordon Ramsay han sido capaces de hacer algo verdaderamente nuevo (al menos en el plano estético) de lo ya existente. El resto hace lo que todo el mundo. Lo mismo para los congresos de gastronomía y San Sebastián Gastronomika no es una excepción. 

Un delirio: hay un apartado (o sección) nuevo, a la que llaman ‘Un chef a seguir’, que en esta primera edición ha recaído en los catalanes Quim Coll y Toni Romero del restaurante ‘4 amb 5 mujades’. Gente joven, bien preparada y tal. Y para que los podamos seguir, los de la organización les colocan su ponencia un miércoles, último día, a las diez de la mañana y les dan veinte minutos para que cuenten lo que hacen. A esto se le llama pegarse un tiro en el pie. O igual de lo que se trata es de chef a los que hay que seguir “de lejos…”

En cuanto a lo relacionado con los temas del vino, sólo decir que va para atrás y que necesita un serio empuje. Un dato; mientras que en la primera edición de Wine&Win se presentaron más de sesenta parejas, en esta cuarta ocasión se han presentado poco más de una docena. Y eso sin contar los retrasos en las catas que obligaron a beberse a los participantes una docena de vinos de Ribera del Duero en poco más de cuarenta minutos. Catas o no catas.  

Market: espacio desierto 

Sobre el Market sólo decir que ha habido menos público que nunca, de hecho ha habido momentos que estaba casi desierto el espacio central del mismo, y que algunos expositores que esperaban hacer contactos internacionales (ya saben 45 nacionalidades presentes) se han ido con una importante sensación de fracaso. Eso sí, nacionales, muchos. 

Una nota sobre el Market que muestra, no sé si su fracaso –que esto son palabras mayores-, pero si claramente su pérdida de interés para empresas y fabricantes: hace años, este lugar se llenaba de profesionales de los países invitados; ahí estaban con sus stands vendiendo y promocionando sus productos. En cambio, este año, donde, recuerden, había seis países invitados, seis, sólo había una representación de dos de ellos: Hungría y Turquía. 

Por cierto, los húngaros se han dejado una pasta chuta en su stand con la cantidad de comida y bebida que han repartido, y donde merece la pena destacar sus pescados, sus carrilleras  y su repostería, con un pastelito de ‘Mousse de chocolate de limón’ de Lászlo Mihálti sencillamente exquisito. Como era un país invitado y tenían un gran stand los colocaron abajo del todo y en una esquina, lo mismo que los turcos, que estaban al fondo a la salida. Ya saben, hay que tratar bien a los invitados y tal. 

“Premios” y reconocimientos

En cuanto a los premios, reconocimientos y concursos… verán, resulta que se traen a Gastón Acurio desde Perú, ojo, desde Perú, con todos los gastos pagados, le dan una escultura, le dicen lo bueno que es, porque recibe el homenaje del congreso, le dejan decir dos palabras y ¡adiós!. Ni una conferencia, ni una charla, ni una rueda de prensa... ¡ni una rueda de prensa!. Nivel Cero.

(No puedo dejar de contar una impresión: en el escenario, entre dos cocineros vascos que estaban juntos, mientras asistían a este acto, si me dan una espada de samurái creada por Hatori Hanso, podría cortar la tensión que se respiraba. Por mirar no se miraron a la cara ni un momento. Aquí toca música de “amigos para siempre lailolai…!”).   

En cuanto al premio de periodismo gastronómico Pau Albornà i Torrás, este año se lo han dado a Xavier Agulló. Si el año pasado se lo dieron a un ‘gacetillero donostiarra’ perteneciente al medio que paga una parte de San Sebastián Gastronomika, este año ya no se han cortado y se lo han dado directamente a un miembro de la organización del mismo. Y es que para qué andarse con hostias.

Sí, seguro que hay un jurado (¿dónde y quiénes?), seguro que ha habido unas votaciones y tal, pero todo tiene un tufo de amiguismo y colegueo que echa para atrás. 

Sin duda Xavier Agulló se merece muchos premios debido a su amplia y profunda trayectoria profesional. Pero no éste. Por mucho que lo desease, como dijo en el emotivo discurso que pronunció, este premio no debía haberlo aceptado. Nunca. Jamás.  

Un viejo colega, decía que “la proposiciones de la ética y la estética valen lo mismo”. O como decían los romanos clásicos: “la mujer del César no sólo no tiene que ser una puta si no tampoco parecerlo”. Pues eso, que todo es muy feo, muy cutre, donde a uno se le viene a la cabeza alguna imagen de la película ‘El Padrino’ con la reunión del jurado para ver a quien le dan el premio.  Lamento decirlo, pero éste es ya un premio degradado y, posiblemente, degradante. Cuestión de formas, de Estética. De parecer. A veces hay que saber esperar.

Hay un acto, que se celebra el último día del congreso que es el Concurso Nacional de Parrilla. Que por favor definan ‘Nacional’. Gracias. Ah! el ganador de este año fue Inacio Touriño, del restaurante LomoAlto de Barcelona. Y el Guerdión de Oro, que es para gentes del mundo del vino se lo llevó el británico Gerard Basset. Felicidades a ambos. Sus ruedas de prensa (modo ironía) fueron muy interesantes.

Prensa despreciada

En cuanto al tratamiento de la prensa… bueno sólo decir que fue peor que el año pasado, que se van superando en su desprecio hacia los profesionales, que es, de lejos, lo peor que se puede encontrar… pero eso sí, los bunkerizados periodistas de la organización no paran, van y vienen y por el camino no creo que se entretengan mucho. Sin duda, el peor servicio de prensa que me he encontrado en mi ya larga carrera profesional. Y lo más delirante es tener la impresión de que como este año ha sido peor que el anterior sólo se puede esperar que 2017 todavía se deteriore más. Servicio le deben de llamar. 

Aún así y todo, queremos que siga San Sebastián Gastronomika, porque es mejor que exista a que no y porque, dicen, que este evento pasea el nombre de la ciudad por el mundo. Vale. Como lo del ‘marco incomparable’. Pero sólo merecerá la pena que continúe si se acomete un cambio serio y profundo, que sea capaz, esta vez sí, de marcar tendencia. De lo contrario morir con dignidad es la mejor opción. 

Algunas buenas personas me decían que San Sebastián Gastronomika tiene un modelo ya bastante caduco de congreso, que necesita una importante reforma. Buenas personas. No necesita una reforma, necesita un buen revolcón, un profundo cambio. 

Ha habido más; ‘street food’, adolescentes, sinergias,…; pero como dice un sabio: para qué seguir y envenenarnos. 

Último: igual todo este mal rollo viene porque en esta edición se han aliado, o han querido contribuir, a ese fracaso brutal, sin paliativos e infame que es la Capital Cultural de Europa 2016. Sí Europa se hunde.

 


 

 

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OPINIÓN

 

 

JOSEMA AZPEITIA

Periodista gastronómico
www.ondojan.com

 

 

ELLOS SE LO GUISAN, Y ELLOS SE LO COMEN

 

Como viene haciéndose durante los cuatro últimos años, el Congreso San Sebastian Gastronomika concede el Premio Pau Alborna de Periodismo Gastronómico en memoria del malogrado periodista Catalán, fundador de la web 7 Caníbales e hijo de la Directora del Congreso, Roser Torrás.

Y uno, que se considera periodista gastronómico, no puede evitar el observar con cierta curiosidad el elenco de premiados desde que el galardón se puso en marcha.

El primer año recayó sobre el argentino Óscar Caballero, todo un referente de nuestra profesión, una gran elección que dejaba muy alto el listón para quienes pudieran aspirar al honor de recibir el premio.

La segunda edición premió a Pau Arenós, redactor jefe de El Periódico de Catalunya, autor de varios libros de tema culinario y periodista centrado en temas de cultura gastronómica desde mediados de los años 90.

El asunto empezó a desviarse el año pasado cuando el premio recayó en Mitxel Ezquiaga. El redactor de El Diario Vasco es un reputado periodista multidisciplinar que, entre otros temas, informa de vez en cuando sobre gastronomía, especialmente sobre algunos restaurantes sobre los que vuelve de manera recurrente, pero de ahí a definirlo como periodista gastronómico hay un gran trecho.

Por otra parte, Mitxel Ezquiaga, sin duda un gran profesional, es sin embargo una importante pieza de El Diario Vasco, que, casualmente, es el organizador del Congreso. Y de todos es sabido que es de muy mala educación premiarse a sí mismos. Pero El Diario Vasco hace mucho tiempo que perdió la vergüenza y ciertos comportamientos deshonrosos son admitidos como normales. Se escribe la crónica de turno sin cargar demasiado las tintas sobre la relación entre quien da el premio y quien lo recibe y santas pascuas...

En cualquier caso, como dice un buen amigo mío, "Hasta a la puta más fina se le escapa un pedo". Lo que quiere decir que bueno, que vale, que nadie es perfecto y que un año se puede cometer el resbalón de premiar a uno de casa porque no había nadie más disponible, porque no se les ocurría nadie, porque lo dejaron para última hora... puede haber mil motivos y, lo dicho, a la puta del refrán (personificada en este caso en el medio de comunicación en cuestión) se le puede perdonar la ventosidad.

Pero en éstas, ha llegado la cuarta edición del premio. Y en esta ocasión el elegido ha sido Xavier Agulló. Agulló es un excelente periodista gastronómico (esta vez sí), pero ese no es el problema. El problema es que Xavier es el Director de Comunicación de Grup GSR, la empresa organizadora de eventos que comparte con el Diario Vasco la organización del Congreso. Es decir, que se ha repetido de una manera todavía más zafia, soez y evidente el comportamiento del año pasado, que ya adquiere unos visos de reincidencia preocupantes.

Ya no estamos hablando de casualidades, despistes o parches de última hora, no, el coleguismo y cambio de cromos que se advierte en esta merienda de negros es ya tan descarado y desvergonzado, que quienes nos dedicamos a la información y a la gastronomía no podemos más que taparnos los ojos y la nariz para evitar la nausea. Eso, y, por supuesto, informar sobre lo sucedido con todo lujo de detalles, porque mal que les pese a algunos, con prebendas o sin prebendas, seguiremos dedicándonos al periodismo gastronómico.

 


 


LA RUTA SLOW OJ145

OPINIÓN

 

 

AITOR BUENDIA

Periodista gastronómico 
www.blogseitb.com/larutaslow/

 

 

SAN SEBASTIÁN GASTRONOMIKA... 

¿Y QUÉ TAL EUSKADI GASTRONOMIKA?

 

Somos un país tan pequeño y a la vez tan complejo... que quizá por eso hacemos las cosas de otra manera. Pero yendo al tema que nos trae entre manos, efectivamente, ¿por qué no plantearse un "Euskadi Gastronomika"? Dicho sea, de paso, con el reconocimiento de Capital Gastronómica que atesora Donosti por encima de títulos conseguidos a golpe de talonario. San Sebastián suena a pintxos, a gastronomía. Eso nadie lo duda pero... Bilbao, Vitoria-Gasteiz... es más, otros muchos municipios o comarcas de nuestra querida Ama Lur, también cuidan con mimo el producto, la materia prima, el saber hacer en nuestros fogones, txokos... Hagamos País entre todas y todos. Dejémonos de codazos y abramos con honestidad y autenticidad nuestros brazos. La Euskal Hiria de Atxaga también la podemos, y debemos, aplicar a la denominación y presentación en sociedad de nuestros eventos gastronómicos. Nos irá mucho mejor.